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jueves, 6 de octubre de 2011

Carta XXIV: Imperfectos

Hoy me he dado cuenta de que somos distintos.

Hoy. 

Después de todo, no eres tan perfecto. Aunque eso no me molesta.

En cambio, sí me duele...has leído bien, duele. Me duele aquello que te hace imperfecto. Tu manera de verme frágil. El sentido en que las situaciones más "normales" se vuelven oscuras dentro de tu cabeza.

Somos distintos.
Yo, cuando veo a mis amigos y amigas, veo personas.
Tú, ves chicos y chicas con las que compartes una amistad.

Yo soy inocente. Inocente por confiar en mis decisiones, en la gente que me rodea y en que no me harán daño.
Me he equivocado muchas veces.
Si no fuera tan inocente, ahora no estaríamos juntos.
¿Lo sabes?

Deberías.

Sé que dices que confías en mí, pero no en el resto de la gente.
Eso no ayuda.

Me siento en una constante evaluación. No sé cuándo hago las cosas bien y cuándo no.
¿Está mal ofrecerle un hueco en casa a un amigo cuando lo necesita?
¿O intentar que una relación sentimental fallida no implique una pérdida inmediata de la amistad previa?
¿Está mal confiar en que un amigo solo es un amigo?
¿O no ver nada raro en que tú con tus amigas si puedas enfrentarte a esas mismas (o peores) situaciones?

Claro que me pongo celosa. Siempre. Me pongo celosa de las chicas que te miran. De las chicas con las que dices que te has liado (y son unas cuantas). De tus amigas. Pero ya está. Me pongo celosa al imaginar que han compartido muchas cosas contigo.
Pero esos celos solo duran unos segundos. Porque te miro, y me miras, y veo lo que sientes. Y me doy cuenta de que sí, ellas han compartido mil cosas contigo, pero yo he compartido un millón, y me quedan otras tantas por compartir.

Porque yo sé defenderme. Porque yo soy inocente y confío en ti.
Sé que tú sabrás apartarte si alguien intenta algo.
También sé que yo lo haré.

Pero no quiero pensar más en esto. En tu imperfección. En mi inocencia.
Somos como somos, y por eso nos queremos ¿no?

Porque a ti te parecerá mal siempre que actúe como lo hago con las personas. Y a mi me parecerá mal que te lo parezca.

domingo, 3 de julio de 2011

Carta XIX: Sigo sin saber qué

Físicamente no me gustas. Veo tus fotos, y no pienso: "vaya, posiblemente sea el chico más guapo que he conocido nunca". Ni de lejos.

Tu carácter...me sacas de quicio. Eres...¡Eres lo peor!
Eres egoísta, caprichoso, cambias de parecer a cada momento como si fueras un gas, cuyos átomos no paran de moverse en el espacio. 

No hay quien hable contigo, porque "tú" eres demasiado complicado.

Aún así...a pesar de todo...sigo recordando pequeños fragmentos de un verano que me marcó bastante. (No por ti, sino por todo en general)

Sigo recordando besos, caricias, abrazos, conversaciones eternas, y novelas sin palabras. Y sonrío, aunque con melancolía.


Y ahora resuenan en mi cabeza palabras de una persona especial que me dijo que, cuando encontrara a alguien a quien quisiera de verdad, esos abrazos, caricias y besos, saldrían sin más. Eso que a veces tanto me cuesta con el chico imparable...y con el pequeño cocker...

Y las cosas no van bien, y no sé lo qué siento ni por qué lo siento.

Quizá solo busque encontrar un motivo por el cual no soy un bicho raro; saber una razón que me demuestre que en el fondo soy normal.


viernes, 1 de julio de 2011

Carta XVIII: Odio

(00:37)

Bien. Le mando un mensaje en un pausa de mis estudios.

"¿Podrías llamarme hoy sobre las 21:30 -22:00?"

Porque, claro, después tiene entrenamiento y no puede llamarme. Y yo, cuando acabe de ver la peli (nota: pausa desde 21:15 hasta 23:30) y cenar tengo pensado seguir estudiando.

No ha llamado. Termino de cenar.

Ring Ring

-Hola
-Hola?

Es él. A buenas horas. Le cuento que estoy tomando café, para estudiar un rato, hasta la 1 o así, y después acostarme.

-¿Estudiar ahora?
-Sí, estudio mejor por la noche, además es solo terminar un tema.
-Bueno...


Conversación típica, "¿Qué has hecho hoy?" y 


-Estoy estresada - en tono de broma - estoy siendo una mezcla de estudiante y ama de casa.
-Uf, si, estresadísima - sarcasmo. Me molesta, incluso me ofende.
-Búrlate, es la verdad.
-Que si, que si.

-Tenía ganas de hablar contigo, para desahogarme por los exámenes.
-Egoísta - ¿risas?
-Al contrario que tú, yo no me enclaustro en mi misma.

Más tonterías.

-¿Mañana vas a ir a la facultad? Yo tengo que subir a hacer el examen y más cosas.
-No, tengo clases. Si quieres le digo al profesor que me de algunos ejercicios para ayudarte.
-No servirían de mucho - ¿es que no escucha? No se ha enterado de que mi examen es mañana...
-Gracias - molesto. Really?
-Mañana tengo EL EXAMEN.
-¿Mañana? - ¡SI! - Empiezan el día 4.
-No, empiezan mañana, día 1.
-No me asustes.

Lo comprueba. Ansiedad. Se altera.

-Esto solo me pasa a mi.
-No es cierto. Conozco gente que ha perdido exámenes por enterarse demasiado tarde.
-Bueno - borde.

Murmullos.

-Tengo que estudiar.

<<-Gracias por avisar aunque fuera sin querer.
-Oh! De nada.
-Voy a quedarme un rato más hablando contigo y voy a estudiar.
-¡Qué considerado! Como yo perdí tiempo de estudio por hablar contigo, ahora tú haces lo mismo.
Amor~~~~ Cursilerías ~~~~~ñañañaña>>

Pero no.

-Un beso.
-Chao.

Pi Pi Pí


LO ODIO.

Sigo sin saber por qué, si tanto me molesta a veces, sigo con él. Creo que no me gusta la idea de volver a fracasar. Siempre lo mismo: la niña se harta, pierde la paciencia y la situación empeora.
Ojalá lo leas.





[no retiro nada, estoy cabreada y no me hago cargo del hecho de que pueda quedar yo como la mala]

lunes, 3 de enero de 2011

Carta XIII: para todos, y para nadie

Hoy se cumplen exactamente 46 días desde mi última entrada.
No he escrito, no porque no tenga nada que contar, ni porque no tenga ganas de sentarme frente al ordenador a escribir. La razón por la cual me he mantenido "callada" es simplemente porque aquello que tenía que decir era, y es, motivo de ciertos temores, algo sentimentales, algo mentales simplemente, ¿quién sabe?
Esta carta será sobria, sencilla; es una carta en la que he decidido plasmar algunos de mis pensamientos, algo...deprimentes pero bueno, todos (quien más y quien menos) hemos tenido algún día así.

Ha empezado el año, y ya deseo que termine. No, no ha sido un buen comienzo, como podéis suponer. 
Me resulta absurdo pensar que todo cambiará con el nuevo año ¿verdad? Un día más, un día menos, en una vida llena de complicaciones, de errores y de pensamientos oscuros.
La gente dice que, cuando hay un problema, lo mejor es hablar las cosas, pero insisten en hablar cuando ellos creen oportuno, no cuando uno se siente preparado.
Es doloroso forzar unas palabras que no quieren salir. "Esta no es la actitud" dicen, "así no conseguirás nada". ¿Acaso osáis afirmar que sabéis lo que pienso? ¿Sois capaces de saber qué o cómo me siento? Permitidme dudarlo.
Estoy cansada de cometer errores, de mentir, de caerme y que nadie nunca me ayude a levantarme. Quiero meter en una mochila algunas de mis cosas, coger algo de dinero (poco) de la hucha, y llamar a la puerta de quien creo que pueda acogerme. Podría hacerlo, lo haría realmente, pero ¿qué ganaría con ello? ¿Más disgustos, más broncas? ¡¿Más decepciones?!


Soy un desastre como persona, como hermana, como hija, como amiga y como novia, y como compañera. Sería capaz, si contara con los medios necesarios, de irme lejos, cambiar mi nombre,
mi aspecto, mis gustos, TODO, para empezar desde cero. Pero eso tampoco cambiaría naa, porque eso es como el año nuevo ¿qué importa un día más o un día menos? ¿Qué importa un lugar que otro, un aspecto, una imagen? La persona sigue siendo la misma, ¿no es así?
Y por muchas lágrimas que derrame, o mucho que grite, me enfade, intente olvidarlo todo o fingir que no ocurre nada, no dejaré de ser un desastre y una decepción de persona, hermana, hija, amiga, novia y compañera.
Eso es lo que se me ha dado ha entender durante años, eso es lo que yo he percibido. He vivido momentos fantásticos junto a la gente que me rodea pero, a la vez, he cometido tantos, tantos errores, he hecho tanto daño...Quizás debiera rendirme, cambiar, ser simplente aquello que se espera de mi, estando viva sin estarlo realmente. Pero no me veo capaz, porque fracasaría, como he fracasado en todo, como fracaso siempre.
Por eso, lo único que puedo hacer es escribir, contaros lo que me pasa, sin contaros por qué me pasa. Tener la esperanza, a la vez, de que las personas implicadas en...estas..."insisnuaciones" lean esto, y por otro lado, que no lo hagan.
No quiero dar pena, no quiero que la gente se compadezca, simplemente que comprenda que todas aquellas palabras que, a veces, se dicen sin darles importancia, poco a poco se van acumulando dentro de cada persona, y esas personas acaban por explotar.










Aunque tenga miedo a seguir adelante, no puedo dejar de intentarlo.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Carta X: 10 razones para odiarte

  

  1. Te odio porque a todas horas pienso en ti y tú ni siquiera me recuerdas.
  2. Te odio porque no puedo olvidarte y tú no demuestras amarme. 
  3. Te odio porque mi espíritu se quedó sin energía de tanto alejarte.
  4. Te odio porque cuando sueño contigo, aun me sonrojo.
  5. Te odio porque vive en mí un deseo que tú no sientes.
  6. Te odio porque todo lo que siento por tí, tú lo repartes con otras.
  7. Te odio porque ni una lágrima te mereces y por ti las he llorado todas.
  8. Te odio porque mi locura por ti se queda en estupidez.
  9. Te odio porque para mi fuiste todo y para ti yo no fui nada. 
10. Pero lo que más odio de ti, por encima de todas las cosas, es saber que aunque lo desee, no podría odiarte ni aunque fuera un poco. 




[Las frases son adaptaciones de la película con el mismo título que la carta]

martes, 10 de agosto de 2010

Carta VI: Con chocolate y una lata de cola

Hoy todo se ha terminado...

Tú, yo, ya no hay nada...


Pretendemos mantener la amistad, yo estoy dispuesta, pero ambas notamos la tensión...


Me encuentro sentada...comiendo galletas de chocolate, mis galletas de la "felicidad" ... chocolate... ¿por qué siempre que ocurre algo acabo con chocolate y una lata de cola?





No sé qué quieres, no sé qué quiero, pero tu rostro apagado me mata. No puedo acercarme y reconfortarte...porque siendo pareja me reprochabas mi distancia...Sería como darte una doble bofetada: una por acercarme a ti siendo yo la culpable...y otra por hacer lo que no hacía cuando estábamos juntas.


Me siento mal, realmente mal...por no saber qué hacer o qué decir para ayudarte.


Ambas cometimos un error, el mismo error, una de las pocas cosas en que hemos coincidido en mucho tiempo...y nos ha dañado...


Pienso que esta relacion llegó a un punto en el que se perjudicó a sí misma, creó un STOP, y nos impidió avanzar. Ahora como amigas podríamos dar esos pequeños pasos que eran necesarios y, quizá, algún día, volver...o no...sin pensarlo, sin compromisos, sin planes de futuro. ¿Para qué?


Pero ahora mi prioridad es no hundirte la vida...haré lo que sea para que puedas seguir tu camino...tanto si tengo que servirte de muleta...como si tengo que apartarme...sólo dímelo.


Pero háblame.

Pídelo.